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La gestión de reclamaciones en ZIMM distingue en primer lugar entre reclamaciones y reparaciones. Lo decisivo es una clasificación técnica transparente del caso, una respuesta clara al cliente y una gestión rápida y optimizada en costes, orientada a la satisfacción del cliente.
Se considera una reclamación cuando la mercancía suministrada se desvía de la especificación acordada o del alcance del suministro. En este caso se comprueba cómo debe clasificarse técnicamente la situación y qué gestión posterior es necesaria.
En la gestión de reclamaciones, ZIMM distingue en primer lugar entre reclamaciones y reparaciones. La clasificación se realiza sobre la base del análisis del fallo y de la justificación de si la causa está en el producto suministrado o en la aplicación.
El objetivo es proporcionar una respuesta clara al cliente. Según el resultado, pueden seguirse diferentes pasos:
Además, se definen medidas correctivas y preventivas claras.
Una reclamación o reparación suele recibirse por correo electrónico, por teléfono a través del departamento de ventas o directamente en el servicio técnico. Con ello comienza la comprobación técnica del caso.
ZIMM primero comprueba si tiene sentido técnico realizar una devolución. En caso necesario, puede solicitarse información adicional, en particular:
Estos documentos se analizan internamente en nuestras instalaciones. El cliente recibe en muy poco tiempo una respuesta sobre si una devolución tiene sentido desde el punto de vista técnico.
La respuesta incluye un análisis transparente del fallo con una justificación de la clasificación. Describe si se trata de una reclamación o de una reparación y explica por qué se ha producido el fallo.
En el análisis del fallo pueden determinarse diferentes causas. Entre ellas se encuentran defectos de fabricación o causas derivadas de la aplicación. La clasificación es importante para definir la gestión posterior de forma objetiva y técnicamente comprensible.
En caso de desgaste, el elevador de husillo puede devolverse para su revisión.
ZIMM define medidas correctivas y preventivas adecuadas y verifica su eficacia. De este modo, cada caso no solo se gestiona, sino que también se cierra de forma técnicamente comprensible.
El objetivo en todos los casos es una gestión rápida y optimizada en costes, orientada a la satisfacción del cliente. La comprobación técnica, la respuesta y las medidas sirven para tratar el caso de forma transparente y comprensible.
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