Los reenvíos angulares pueden supervisarse de forma dirigida mediante sensórica para controlar de manera continua su estado, desgaste y seguridad de funcionamiento. Para ello se integran sensores de temperatura, vibración, velocidad de giro, calidad del aceite y, en su caso, par.
Estos sensores detectan tempranamente indicios de sobrecarga, daños en rodamientos, desequilibrios o problemas de lubricación. Los datos se evalúan digitalmente y permiten un mantenimiento predictivo (Predictive Maintenance). De este modo se pueden evitar paradas, prolongar la vida útil y garantizar el funcionamiento seguro del reenvío angular.




