Los cálculos decisivos para elegir el motor adecuado para su elevador de husillo.
Una vez fijado el tamaño del reductor en base a la capacidad de carga, se determinan el par de accionamiento y la potencia de accionamiento. Estas magnitudes son decisivas para una correcta selección del motor: un motor demasiado débil no moverá la carga de forma fiable o se sobrecalentará; un motor sobredimensionado encarece la solución y aumenta el consumo energético.
Cálculo del par de accionamiento requerido (T)
El par de accionamiento es la fuerza de giro en el eje de accionamiento/eje del sinfín necesaria para mover la carga (unidad: Nm). Para el cálculo se utilizan:
- Carga axial en el husillo (F) – en N
- Paso del husillo (p) – recorrido por vuelta (p. ej., mm/vuelta)
- Rendimiento total del elevador de husillo (η₍tot₎) – como número decimal (valor de ficha técnica/tablas)
- Par en vacío (T₀) – en Nm (par de fricción del reductor sin carga externa; valor tabulado)
Parámetros importantes explicados:
- Rendimiento total (η₍tot₎): depende del tipo de reductor; TR típicamente más bajo, KGT muy alto. Consultar valores exactos en fichas técnicas ZIMM.
- Par en vacío (T₀): par necesario para mover el reductor sin carga externa (supera fricciones internas); valor tabulado.
- Atención: par de arranque El par calculado es válido para servicio continuo. El par de arranque/despegue —especialmente en TR tras parada— puede ser mayor. El motor debe poder suministrarlo puntualmente.
Cálculo de la potencia de accionamiento requerida (P)
La potencia de accionamiento indica cuánto trabajo debe realizar el motor por unidad de tiempo. Unidad: kW. Depende del par de accionamiento y de la velocidad de giro. La fórmula de cálculo es:
- Datos de entrada:
- Par de accionamiento requerido (T) – en Nm (del cálculo anterior)
- Velocidad de giro (n) – en rpm en el eje del sinfín (se obtiene de la velocidad de elevación deseada y del paso del husillo; si procede considerar la reducción)
- Reserva de potencia:
- Para un dimensionamiento seguro se recomienda prever, al elegir el motor, una reserva de aprox. 30 % respecto a la potencia calculada (entre otros por par de arranque y fluctuaciones de tensión).




